El precio del petróleo prolongó su escalada. El referencial estadounidense West Texas Intermediate (WTI) subió alrededor de un 3% el martes 8 de septiembre, hasta unos 94 dólares por barril, en su sexta jornada consecutiva de ganancias: la racha alcista más larga desde una de siete días registrada en marzo. El Brent, referencia internacional, cotizaba cerca de los 97 dólares. En el último mes, el Brent acumula una subida próxima al 11%.
Detrás del movimiento hay una combinación de factores geopolíticos. Milicianos hutíes reivindicaron ataques contra la refinería de Jazan —con capacidad para 400,000 barriles diarios— y otras instalaciones en Arabia Saudita. En paralelo, se mantiene la tensión en torno al estrecho de Ormuz, un paso por el que transita una parte relevante del crudo que se comercia en el mundo. Irán mencionó un posible acuerdo con Omán para habilitar temporalmente una ruta de paso seguro, aunque advirtió que los buques siguen expuestos a ataques.
Para América Latina, un crudo más caro tiene efectos cruzados. En general favorece los ingresos fiscales y de exportación de los países productores netos, como Colombia, Ecuador o México, pero encarece los combustibles y las importaciones en las economías compradoras de energía y añade presión sobre la inflación, justo cuando varios bancos centrales de la región evalúan cuándo seguir bajando sus tasas.
Este contenido es informativo y no constituye asesoría financiera ni una recomendación de inversión. Los datos de mercado corresponden a la fecha indicada y pueden haber cambiado.
Fuentes: Trading Economics, Fortune y Forbes (8 y 9 de septiembre de 2026).

